El eterno e inmaculado Reino del Ser
En la mística cristiana ya se nos dijo; el Reino al que pertenecemos no es de este mundo, aunque en este mundo nuestro cuerpo y nuestra mente son afectados pues son las ventanas desde las que percibimos nuestro Reino, que es de dónde realmente somos. En Él nada cambia y el Ser es La morada y La esencia. Desde las ventanas del cuerpo y la mente podemos asomarnos y maravillarnos ante la perfección del Único mundo real que existe, dónde nada puede dañarnos, dónde el amor es sublime y la paz inefable.
Aquí y ahora la única y verdadera misión es amar este mundo ilusorio, como antesala de lo Real que nos pertenece por derecho nato y quizá por eso tiene tanto sentido amar y observar -reconocer, sentir, atender, percibir- el psico-cuerpo y sus diferentes manifestaciones, no como destino, sino como universo de acceso directo al SER Divino que es … aquí y ahora.
José Maroto Mingo
Psicólogo y Psicoterapeuta Transpersonal
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